
La ciudad de Valladolid se envuelve en diversidad de leyendas que podrían ser escenas de cualquier Escape Room. Hacemos un repaso por algunas de las más conocidas.
Leyendas de Valladolid: El sillón del diablo
Unas de las leyendas más conocidas se remonta al 1550, el año en que se fundó la cátedra de anatomía humana en la Universidad de Valladolid. En aquella universidad, estudiaba Andrés de Proaza, un joven portugués de origen sefardí. El año en el que llegó el estudiante, un niño desapareció en la calle Esgueva, donde el estudiante tenía alquilada una casa. Los vecinos denunciaban que en el sótano se escuchaban lloros y gritos, incluso afirmaban ver salir un reguero de sangre por el desagüe.
Ante las denuncias, la policía accedió por la fuerza a la casa y encontró una mesa con el cuerpo descuartizado del niño desaparecido. Junto a él se encontraron otros órganos dispersos y cadáveres de animales.
El alumno confesó entre lágrimas, que a través de la silla de su escritorio se le apareció el diablo y fijó un pacto. Cuando Andrés se sentaba, entraba en trance y escribía detalles de cómo realizar una autopsia. Al realizar los dictados del diablo, el mismo satán le traspasaba toda la sabiduría del mundo de la medicina.
En la revisión de su casa, apareció la silla. El alumno fue condenado por la inquisición a morir en la hoguera. Sus pertenencias salieron a subasta pero finalmente la Universidad de Valladolid se quedó con ellas.
Dice la leyenda que aquel que se sentaba en la silla y no estudiaba medicina, fallecía a los tres días. Si por el contrario era un estudiante, adquiría todos los conocimientos sobre las enfermedades del mundo. Para evitar incidentes, el sillón se colocó en la antigua capilla de la Universidad, boca abajo para que no pudieran sentarse. Actualmente se encuentra en el museo arqueológico de Valladolid.
Los leones de la Universidad
Otra de las leyendas ubicadas en la Universidad, se centra en las columnas que acotan la facultad de derecho. Talladas entre 1724 y 1726, las columnas incluyen unos leones.
Dice la leyenda que aquella persona que cuenta los leones totales, nunca acabará sus estudios. La importancia concedida a esos leones se remonta a la Edad Media, cuando las universidades se creaban vinculadas a la iglesia. La persona que entraba en el perímetro de la universidad, estaba protegida por la ley.
Si preguntas a un estudiante cuántos leones hay… es probable que no conteste.
Los fantasmas de José Zorrilla
Una de las figuras más representativas de Valladolid es José Zorrilla. El poeta nacido en la ciudad protagoniza otra de las leyendas más sonadas. La casa museo Zorrilla, fue el escenario de las apariciones que presenció el escritor. La leyenda cuenta que Zorilla cuando era pequeño se coló en la habitación de invitados aprovechando que su madre estaba ocupada. Allí, se le apareció su abuela con quien mantuvo una conversación. Una señora con el pelo blanco, encajes en los puños y una falda verde ocupaba el sillón de la habitación. La señora le llamaba para que se acercase. La mujer le dijo “que era su abuela, que le quería y que dios le iluminaría.
Tras contarle a sus padres el hecho, le castigaron durante semanas pensando que era una alucinación del niño. Años más tarde, Zorrilla encontró un retrato familiar donde reconoció a la mujer que se le había aparecido.
Unas obras en la casa museo, llevaron a cerrar al público la habitación de invitados. Desde entonces los empleados empezaron a detectar extrañas sucesos como objetos que se movían o puertas que se cerraban. Dice la leyenda que el espíritu de la Abuela Nicolasa estaba enfadado por no poder acceder a su habitación.
¿Seguirá la abuela Nicolasa? Puedes comprobarlo, la habitación volvió a ser abierta al público.
El Cristo de la Cepa
La catedral de Valladolid alberga el Cristo de la Cepa. Un tronco labrado que recuerda a Jesús en la cruz.
La leyenda se remonta al siglo XV. El Cristo de la Cepa se le apareció a un labrador judío que trabajaba en las viñas de Toledo. Tras la aparición, se convirtió al cristianismo y fue bautizado por el arzobispo, quien mandó la figura al monasterio de San Benito en Valladolid. Tanto aumentó la popularidad de la figura, que los vecinos de la villa acudían a visitarla cada cruz de Mayo.
La leyenda le atribuye varios milagros. En 1724, ante una de las mayores sequías los monjes decidieron organizar una rogativa al Cristo de la Cepa. Nada más abrir la puerta, comenzó una tormenta y la lluvia empezó a caer.
¿Conocías estas leyendas? La ciudad de Valladolid alberga aún más leyendas que recogeremos en otro post. Sin duda, la ciudad da para muchas tramas de un juego de escape, ¿cuál te gustaría que se convirtiera en la protagonista del próximo juego de escape?
